El Evangelio presenta el inicio de la vida pública de Jesús como un acontecimiento situado en la historia. Mateo no describe solo un desplazamiento geográfico, sino el cumplimiento de las Escrituras. Al saber del arresto de Juan el Bautista, Jesús va a Galilea y se establece en Cafarnaúm. El evangelista se preocupa de indicar el lugar, porque allí se cumple la palabra del profeta Isaías: la luz prometida se levanta sobre un pueblo que vivía en tinieblas.
Proponemos, entonces, cinco puntos que pueden ayudarle a meditar y rezar con este Evangelio, basados en el podcast (https://youtu.be/6MscEPbIJ5M), con subtítulos que puede seleccionar en el idioma que desee.
- Jesús volvió a Galilea
Jesús había ido a bautizarse al Jordán y luego pasó cuarenta días en el desierto de Judea. Ahora, después del arresto de Juan, toma la decisión de volver a Galilea. Esta región ocupa un lugar particular en la historia de Israel. Es una tierra marcada por invasiones, mezcla de pueblos y fragilidad religiosa. Al iniciar allí su misión, Jesús manifiesta desde el comienzo la amplitud del Reino que viene a anunciar. Mateo presenta este movimiento como un retorno, una retirada, en obediencia a los designios de Dios anunciados en las Escrituras. La misión del Mesías comienza donde la esperanza parecía más debilitada.
- Las tinieblas y la luz
Cuando el profeta Isaías habla de tinieblas, se refiere a la condición concreta de un pueblo herido por la opresión, la pérdida y la muerte. La luz que surge no es una idea nueva ni una doctrina abstracta. Es la presencia de Jesús entre ellos. Donde Él llega, la historia cambia de rumbo. La luz no elimina inmediatamente toda oscuridad, pero inaugura un tiempo nuevo, en el que ya es posible caminar guiados por las promesas de Dios. Así sucede también con cada persona que lo acoge.
- «Conviértanse…»
El primer anuncio de Jesús retoma la llamada a la conversión de la predicación de Juan el Bautista, pero ahora con una autoridad propia. La cercanía del Reino no es solo temporal, sino personal: el Reino está cerca porque Jesús, el Rey, está presente. De esta cercanía nace la llamada a la conversión. Ante el Señor, la vida necesita ser reordenada. Hoy. No se trata de un simple ajuste exterior, sino de una respuesta a la acción de Dios que ya está en marcha.
- La llamada y la respuesta de los primeros discípulos
A la orilla del mar, Jesús llama a hombres sencillos, pescadores que están trabajando. El Evangelio no describe largas explicaciones ni negociaciones. Lo esencial está en el encuentro entre la palabra de Jesús y la prontitud de quienes la escuchan. Dejar las redes para convertirse en pescadores de hombres significa permitir que se establezca una nueva pertenencia. El seguimiento comienza con este primer paso, que abre un camino aún desconocido, pero confiado a la palabra de Aquel que llama.
- La misión de Jesús
El Evangelio concluye presentando a Jesús en continuo movimiento. Enseña en las sinagogas, anuncia el Reino y cura a los enfermos. Estos tres aspectos no aparecen separados. La enseñanza ilumina, el anuncio convoca y la curación manifiesta concretamente la llegada del Reino. La acción de Jesús revela que Dios no permanece distante del sufrimiento humano, sino que entra en él para restaurar y reunir.
Pasos de la Lectio Divina
Lectura (lectio):
Lea atentamente Mateo 4,12–23, observando los lugares, los verbos y las acciones de Jesús.
Meditación (meditatio):
¿Dónde reconoce hoy las tinieblas que esperan la luz de Cristo? ¿Qué palabra del Evangelio pide una respuesta concreta?
Oración (oratio):
Presente su vida al Señor tal como está. Pida la gracia de escuchar la llamada y de caminar según el Reino.
Contemplación (contemplatio):
Permanezca en silencio ante Jesús que pasa y llama. Deje que su presencia ordene el corazón.
Acción (actio):
Asuma un gesto concreto de seguimiento esta semana, respondiendo a la Palabra escuchada.
Hasta la próxima semana.
Shalom.
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