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Testimonio: El amor de Cristo me acompaña

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Testimonio de una misionera al Semanario Fiesta de 01 de junio de 2014. 20140525_223558

Me llamo Luzineia y nací en Rio de janero, Brasil. Tengo 27 años y desde 2009 participo de la Comunidad Católica Shalom. En este año, yo participé en unos ejercicios espirituales que la Comunidad organiza durante los días de Carnaval y después de escuchar al testimonio de un misionero, decidí hacer el camino vocacional en la Comunidad.

El año siguiente, 2010, ingresé como postulante (aspirante) en la Comunidad de Alianza. Como Comunidad de Alianza, nuestra vida misionera tiene un carácter de “estar en el mundo, sin ser del mundo”, es decir, tener su trabajo, vivir con su familia y tener a la vez, compromisos con las acciones evangelizadoras de la Comunidad y también los compromisos de intimidad con Dios, como Misa diaria, lectio divina (lectura oracional con la Biblia), oración personal, y otros.

En 2012, recibí la señal de nuestro compromiso en la Comunidad, la tau que tiene el nombre “Shalom” pirograbado. En esta fase, ya no somos postulantes, sino discípulos. En este mismo año yo supe que vendría en misión a Granada con otros cuatro misioneros. Estaba muy contenta con mi trabajo como profesora de inglés, vivía tranquila con mi familia, pero sentía en mi corazón, la necesidad de ir un poco más adelante en mi vida misionera, por eso había escrito una carta a las autoridades de la Comunidad pidiendo que me enviasen en misión.

Llegamos en enero de 2013. Nuestros primeros pasos fueron en aprender el idioma, conocer algunas personas y actividades de la diócesis, en cierto modo, entender como la gente se mueve aquí para poder desarrollar, de la mejor manera posible, nuestras actividades de evangelización. Actualmente, conducimos una Noche de Adoración y Alabanza en la Iglesia de San Antón todos los jueves, estamos con la Pastoral Universitaria, y otras actividades que la diócesis realiza, como por ejemplo, la Vigilia de Pentecostés, donde estaremos en la evangelización en la calle y con la música.

El año pasado yo viví algo muy especial, la JMJ fue en Río, pero yo no estuve ahí. Estaba con los jóvenes (y los demás isioneros de la Comunidad) en la JPJ en El Rocío. Fue una experiencia maravillosa del “ser Iglesia”. Muchos me cuestionaron si no estaba triste por estar lejos de mi ciudad en un momento tan importante. Lógico que fue difícil en el principio, pero fue me dando cuenta de que el Amor de Cristo me acompaña, y era por voluntad suya que yo estaba en misión, eso me confortaba. Y al ver tantos jóvenes deseosos de vivir una experiencia con Dios a través de nuestra misión, fue una alegría, quizás más grande que si yo estuviese en Río.

Muchos nos conocen aquí por nuestros cantos y por el baile también, porque sí, ¡bailamos para alabar al Señor! Pero nuestra misión está más allá, es ayudar a las personas a tener una experiencia nueva del amor de Dios, conocer y reconocerlo.Mi misión aquí será hasta enero de 2016, pero… estoy en las manos de Dios, lo que Él diga.


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