¡Cada ser humano es parte de algo! Ser parte de algo es casi una necesidad vital, le da más sentido y movimiento a la vida. Y, en general, si consideramos el acto de libertad, cada uno elige de qué quiere formar parte, y si no eligió, fue elegido. ¡Siendo iniciativa de uno u otro, ser parte implica un “sí”! Podríamos decir que hubo un contacto, un descubrimiento, una identificación, un análisis, una profundización y una adhesión. ¡Listo! ¡Se convirtió en parte!
Pero lo que podría parecer un final, termina siendo un comienzo bello y emocionante. Ser parte es demostrar, cada día, una decisión tomada. Es asumir tu parte en un todo. Si empezamos diciendo que todos somos parte de algo es porque, de hecho, nadie es un todo: todos somos partes. Somos partes que sirven a un Todo, que se combinan, armonizan para favorecer al Todo.
Hay, por ejemplo, un Todo que nació el 9 de julio de 1982. Este Todo, con su nueva y feliz propuesta, atrajo a las partes que querían hacerlo comunicado, conocido, amado. Este Todo es algo exigente, pero siempre fue abundante en una dinámica misteriosa, para dar a las partes mucho más de lo que ofrecían al Todo. ¡Magnífico! Un tesoro encontrado, que cada parte quería compartir.
En el corazón el anhelo de la descubierta
El Todo se dejó servir por las partes de diferentes maneras. Había una parte llamada a vivir de este Todo en plenitud. Otra parte participaba en Él con toda su vida. Otra parte se sintió atraída por el servicio de las otras partes mencionadas anteriormente, y que se comprometía, buscando conocer más sobre el Todo.
Estos comprometidos son las partes de una llamada “Obra”. En estos años en los que el Todo ha madurado y crecido, la Obra ha jugado distintos roles, contribuyendo cada vez más, cediéndole variedad y progreso admirable al Todo.
La Obra representa esa parte del Todo que expresa un encanto por ser parte de algo. Son los que llegaron hace poco tiempo, o no llegaron aún, son los que llevan en el corazón el anhelo de descubrimiento, el deseo de servir, de conocer y encontraron la mejor manera de SER parte del Todo.
La vocación de la Obra Shalom
La persona que tiene la vocación ha de tener consciencia de que está en la Obra porque ha sido llamada a ser Shalom para construir la Obra con su vida, su trabajo y esfuerzo; es necesario que se sienta profundamente responsable por ella y que tenga identidad con aquél a quien el Señor le ha confiado su fundación y conducción y con todos los que son participantes del Carisma. (Escritos de Shalom – En el corazón de la Obra en unidad con el Carisma, 9)
Así, esta Obra es formada por personas que tienen un brillo en los ojos, que participan de cada evento propuesto para dar a conocer el Todo, que se enamoran más de cada novedad de este Todo, que se emocionan con las canciones que hablan del “sí” a este Todo. La Obra está siempre en movimiento, aprendiendo y cuestionando, con la mirada atenta y el corazón abierto, buscando también buenas referencias sobre cómo servir al Todo.
¡La Obra participa del Todo de tantas maneras! Y en estos años se puede decir que el Todo se ha expandido de tal manera que ya no es posible calcular dónde está cada “partecita” de la Obra. El Todo afectó personas que quisieron ser parte de él, no solo en sus espacios físicos controlados, ni solamente en sus eventos presenciales.
El Todo ha dejado huellas de su propuesta de paz en muchos lugares y rincones, en entornos físicos y virtuales, en descripciones formales e informales de cómo el Todo es encarnado en la vida ordinaria de las partes.
Una pieza invaluable e incalculable
¡La Obra es hermoso! Es una parte invaluable e incluso incalculable. Son personas, piezas, que sorprenden cuando salen de los lugares más insólitos, buscando más información sobre el Todo por el que quedaron cautivados. Dejando las piezas que ya están en servicio con una sonrisa de alegría y asombro, cuando piensan: “¿Cómo puede ser?”
Obra, parte, que fue construida con personas cuyas vidas fueron transformadas por el Todo, por Dios, a través del Carisma Shalom.
Obra que fue llamada a formar parte de un Seminario de Vida en el Espíritu Santo.
Obra que fue llamada a formar parte de los más diversos eventos.
Obra que fue llamada a formar parte a través de los sacramentos: una Misa, una confesión, una preparación para la primera Eucaristía o Confirmación.
Obra que fue llamada a ser parte por medio de la intercesión de otro que ya era parte.
Obra que fue llamada a formar parte por una canción.
Obra que fue llamada a formar parte por una obra de teatro o cualquier otra expresión artística.
Obra que fue llamada a formar parte a través de una invitación en redes sociales.
Obra que fue llamada a ser parte por algo que vio o leyó en Internet.
Obra que fue llamada a formar parte por algo que vio en la televisión o escuchó en la radio.
Obra que fue llamado a formar parte de la vida de alguien que ya formaba parte.
Obra que estaba llamado a formar parte de otro camino que ni siquiera conocemos aún.
¡Obra que aún puede estar por ahí, deseando ser parte!
A ti, Obra Shalom, ¡nuestro agradecimiento!
Traducción: Marjori Small
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