Testimonio

“Casualidad o Providencia Divina”

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Un 21 de noviembre nació mi mamá,  día donde la Iglesia celebra la “Presentación de la Virgen María”; ella falleció un 8 diciembre (aniversario de la aprobación del dogma de la Inmaculada Concepción) Mi mamita fue bautizada Marina Angélica, pero por temas de ordenamiento de sus documentos legales, finalmente, su DNI y lápida dicen: María Angélica.

En 1995 sufrí un terrible accidente automovilístico, solo tuve lesiones que no pusieron en riesgo mi vida y esto ocurrió un 13 de mayo, día de la Virgen de Fátima. Siento que ese día volví a nacer.

En 1998 viajé por trabajo a México y, pese a lo recargado del trabajo, pude ir hasta 3 veces al Santuario de la Virgen de Guadalupe, subí al Tepeyac y sentí esa Paz que sólo viene de Dios.

En 2001 nació mi hija menor, considerando el accidente de 1995, el que mis hijos mayores habían estudiado en La Inmaculada (con los Jesuitas) y yo en Champagnat (con los Maristas), pensé que mi hija debía llamarse Mariana, el nombre de la Virgen María y el de su mamá Ana, mi esposa estuvo de acuerdo pero por temas fonéticos legalmente su nombre ea Claudia Mariana, aunque todos la llamamos por su segundo nombre.

Tiempo después, no recuerdo en qué año, pero fue un 8 de setiembre (Natividad de la Virgen) me operaron de diástasis de rectos abdominales. El personal médico no entendía por qué yo estaba tan sereno mientras esperaba para ser operado, cuando me lo preguntaron, dándome cuenta de la fecha, les dije: “hoy es el cumpleaños de Virgen María, ¿por qué debería estar nervioso?”, tanto la operación como la convalecencia estuvieron muy bien.

En 2016 me extrajeron unos pólipos, estos contenían células neoplásicas y fue en Mayo, luego supe que el doctor que me intervino había nacido un 13 de mayo y se confirmó, por los estudios patológicos, que el cáncer había sido retirado por completo.

Hace, relativamente, poco tiempo me realizaron una endoscopía, esto fue el 31 de octubre (día de las brujas) de 2019; en realidad no había hecho conciencia de la programación para aquella fecha. Ya en la clínica, al iniciar el procedimiento, la enfermera que intentaba ponerme la vía, me hizo doler, en varios intentos, y no encontraba la vena. Luego ella misma le dijo a su compañera: “llama a Belén para que ponga la vía al paciente” solo escuchar el nombre de la enfermera fue una caricia en aquel incómodo momento, y Belén me puso la vía sin dolor alguno. El resultado de la endoscopia fue algo, relativamente, sencillo que con un breve tratamiento se alivió.

El gastroenterólogo (aquél que había nacido un 13 de Mayo) indicó que debían hacerme una nueva colonoscopia para ver cómo estaba mi generación de pólipos, a él se lo notaba un poco preocupado. Este es un chequeo que debe que hacerse anualmente, pero habían pasado 4 años. La fecha (impuesta por la clínica) fue el 12 de diciembre (día de la Virgen de Guadalupe) el resultado, pese al tiempo transcurrido, no pudo ser mejor: no había cáncer.

Pienso y siento que estas no son simples coincidencias, sino que ésta viene a ser la forma como la Divina Providencia actúa. María cual madre nuestra, nos cuida, lo hace con mucho amor y nos invita a ir a Jesús por su intermedio. Ojalá puedas rezar un Avemaría por el alma de mi mamita. ¡Gracias!

 

Testimonio de Pepe Pérez
Obra Shalom Lima


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