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Clausura del Año Jubilar: La misericordia de Dios es eterna – D. Javier Martínez

Nuevo número del semanario Fiesta en el que se ofrece la homilía de nuestro Arzobispo, D. Javier Martínez en la clausura del Año Jubilar en nuestra Diócesis, así como la del Obispo de Guadix, y la entrevista al Consiliario General de la Hospitalidad, el Padre Horacio Brito, que ha visitado la diócesis de Granada con motivo de la celebración del 45º Congreso Nacional de Hospitalidades de Ntra. Sra. de Lourdes.

“Celebramos hoy el día de la Iglesia Diocesana y esa conciencia de que el amor ha llegado hasta nosotros en una historia, con mil avatares también, pero una historia de este pueblo que es lo más bello que ha habido jamás en la historia humana y jamás en la Creación, que es la Iglesia de Dios, el cuerpo de Cristo, su Esposa amada.

Dios mío, así ha llegado hasta nosotros la esperanza de Cristo, la certeza esperanzada de la vida eterna como nuestro destino, fuente de una alegría que nada ni nadie nos puede arrancar. Somos amados por Dios. Y como dice el Papa Francisco, el otro nombre de Dios es misericordia. Decir que somos amados por Dios es decir que Dios tiene misericordia de todos nosotros, una misericordia sin límites; que cuando nos acercamos a Él pidiéndole el perdón de nuestras faltas -que nosotros mismos tenemos inteligencia suficiente para darnos cuenta que hemos fallado, que no estamos a la altura ni siquiera de lo que nuestro corazón quisiera ser, que no amamos a Dios que nos ha dado todo y que no sabemos mas que muy malamente querernos unos a otros, incluso en nuestras propias familias, incluso en el seno del mismo matrimonio o los padres a los hijos o los hijos a los padres, no sabemos querernos bien-, acudimos al Señor y nunca está escasa su misericordia, nunca está escaso su perdón. Siempre es desbordante. El Señor nos abraza de nuevo como si nos acabase de crear y regenera nuestro corazón, regenera la esperanza y nos permite una vez más vivir contentos. En este tiempo de muerte, en este tiempo de sacudidas, en esta historia humana, en esta “carne de pecado”, como decía también San Pablo, nosotros podemos vivir contentos. Qué milagro. Y podemos vivir contentos porque nadie nos puede arrancar del amor de Dios, ni la espada, ni la desnudez, ni las persecuciones, ni las calumnias, las mentiras, las dificultades, las pobrezas de unos para con otros. Si estamos edificados en el amor de Dios; si estamos edificados en Cristo, estamos edificados en una misericordia sin límites, que no tiene fin. Vuelvo a citar al Papa Francisco: somos nosotros los que nos cansamos de pedir perdón. No es Dios, nunca, quien se cansa de perdonar.”

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Fuente Archidiocesisgranada


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