Shalom

Comunicado Oficial de la Comunidad Católica Shalom

Como Iglesia, debemos estar atentos a las orientaciones de cada Obispo en su diócesis. Cada pronunciamiento orienta nuestras acciones pastorales para que los fieles vivan, de la mejor forma posible, este tiempo de prueba.

Comunicado Oficial de la Comunidad Católica Shalom

Unidos por la Vida en Cristo

“Porque sabemos que la tribulación produce la paciencia, la paciencia (mete a) prueba la fidelidad y la fidelidad, comprobada, produce la esperanza” Rm 5, 3b-4

 

Queridos hermanos de la Comunidad Católica Shalom,

¡Alabado sea Nuestro Señor Jesucristo – Por siempre sea alabado!

 

El mundo entero está pasando por un momento desafiante, con la pandemia del virus Covid-19. Queremos estar unidos y llenos de esperanza, confiantes en que Nuestro Señor Jesucristo, el Resucitado que pasó por la Cruz, sabe sacar lo positivo de todas nuestras pruebas. En la medida en que el Verbo se encarnó, ningún hombre tiene porque sentirse sólo. Aprovechemos, por tanto, de esta presencia constante de Dios que asumió en sí todos nuestros dolores. Cuando este periodo de prueba pasará, celebraremos juntos el nuevo tiempo que Dios ha preparado.

Es con este espíritu de esperanza y serenidad que debemos enfrentar esta pandemia. Este es también un momento de prudencia que exige de nosotros un buen y atento discernimiento para saber tomar decisiones correctas. 

Como Iglesia, debemos atender a las orientaciones de cada Obispo en su respectiva diócesis. Cada pronunciamiento que ellos realicen tiene por fin orientar nuestras acciones pastorales para que vivamos de la mejor forma posible este tiempo de prueba. 

En este momento, en el que es fundamental sumar esfuerzos para reducir el impacto de la proliferación del virus, manifestamos nuestro compromiso con las orientaciones de las autoridades civiles de cada país en donde la Comunidad Shalom está presente. 

Tramite nuestro Carisma, el Señor nos constituyó un pueblo orante y estamos unidos a toda la humanidad que sufre. Nos sentimos llamados, por tanto, a una intercesión caritativa. Esa situación puede que traiga sus límites, mas el Señor nos concede la fuerza que es capaz de cambiar la Historia: la INTERCESIÓN. 

Como leemos en el libro de la Sabiduría: “Les dio un premio en una áspera batalla, para enseñarles que la piedad es más fuerte que todo.” (Sab 10,12c). La oración mueve el corazón compasivo de Dios, y ésta es la parte que no nos fue arrebatada (cf. Lc 10, 42). Por ello, hagamos que éste sea un momento extraordinario de oración e intercesión, disponiendo nuestro tiempo delante de Aquel que siempre nos amó. 

Reforcemos, entonces, les invito a mantenernos aún más en oración, y cómo señal de ello, participemos juntos de nuestra campaña de intercesión clamando la misericordia para toda la humanidad.

En este momento, la compasión del corazón de Jesús debe hacer que nuestro corazón y nuestras oraciones se dirijan especialmente para las personas y familias que están siendo atingidas directamente por esta enfermedad, así también como con los profesionales de la salud que exponen sus vidas en favor de los que sufren. 

Más allá de interceder, recordemos que la unidad es una de las columnas de nuestro Carisma y es ella nos ayudará a que, juntos, vivamos y superamos éste desafío. Les pido de seguir, unidos, las orientaciones de nuestras autoridades locales y generales, que nos están acompañando en este momento. Las dimensiones del gobierno local y general de la comunidad estarán trabajando con un ritmo más intenso, para poder responder a las demandas de orientación que nuestra vida comunitaria exige en este tiempo. Nuestras redes sociales oficiales serán un medio importante para mantenernos en comunión en este tiempo extraordinario.

También con internet, encontramos nuevos medios para conseguir mantenernos unidos, incluso, cuando no nos es posible encontrarnos presencialmente. Mantengamos con creatividad nuestra comunión afectiva y efectiva con los hermanos de las células, de los grupos de oración y de nuestros apostolados.

La Evangelización es otro pilar de nuestro Carisma que no puede ser oscurecido en este período. De hecho, Jesús Resucitado se presentó a sus discípulos cuando ellos se encontraban encerrados por causa del miedo (cf. Jo 20,19ss). No existen puertas por las cuales el Señor no pueda pasar. Pidamos al Espíritu Santo que nos inspire formas creativas para mantenernos evangelizando. Llamados por la caridad, queremos ser presencia evangelizadora en los espacios que nos ofrece la tecnología, conformes a las exigencias sanitarias de este tiempo. Con Parresia, ¡EVANGELICEMOS! Necesitamos estar presentes en la vida de los que sufren, para consolarlos. 

Por fin, orientemos nuestro corazón verso aquella que puede ayudarnos con su propia intercesión:

“A vuestra protección recorremos, Santa Madre de Dios, no desprecies nuestras súplicas en nuestras necesidades, mas líbranos siempre de todos los peligros, O Virgen gloriosa y bendita. Amén.”

 

San José, ¡ruega por nosotros!

San Miguel Arcángel, ¡defiéndenos en el combate!

¡Shalom!

 

COMUNIDAD CATÓLICA SHALOM

Traducción: Manuel Quezada


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