“et vidit Deus quod esset bonum.” (Gn 1)
Como vemos en la narrativa del Génesis en su primer capítulo, Dios después de haber creado todas las cosas, dijo que eran buenas. Dios que ha creado todas las cosas buenas y así bellas, nos invita a contemplarlas y a unir nuestra belleza al del todo creado, pero ¿qué hacer si las cosas nunca parecen bellas?, o si ¿no hay nada que contemplar?

Muchas veces lo que nos falta no es la belleza, sino adecuar nuestra mirada. Nos parece ver los pequeños problemas, más grandes que lo que aprendemos de ellos o más duraderos que la Gracia que nos ha criado.
Nuestro “fiat” puede siempre ser uno con el “fiat” del amor de Dios que creó todas las cosas bellas y nuestras actitudes pueden mantenerlas bellas, contemplarlas y dar a ellas un sentido más con la plenitud de belleza que somos nosotros, aun mismo con nuestros “agujeros”.