“Expreso el deseo y el compromiso de ponerme, en la medida de lo posible, a la escucha de todos, para aprender, comprender y decidir juntos”, con estas palabras el Santo Padre se dirigió al pueblo romano desde la Basílica Mater omnium Ecclesiarum, madre de todas las iglesias de la ciudad y del mundo: San Juan de Letrán.
Tomando las palabras de Juan Pablo I, León XIV ha dicho a los ciudadanos: “Puedo asegurarles que los amo, que solo deseo entrar a su servicio y poner a disposición de todos mis pobres fuerzas, lo poco que tengo y lo que soy.”
El camino exigente de la diócesis de Roma
La jornada comenzó con una breve ceremonia en el Capitolio donde recibió el homenaje de la Ciudad de manos del alcalde Roberto Gualtieri. Posteriormente en San Juan de Letrán el Papa cruzó la Puerta Santa y fue recibido por el vicario general de la diócesis de Roma, Cardenal Reina.
Durante su homilía el Pontífice se refirió a la comunidad de Antioquía que afrontó el desafío de abrirse al mundo pagano en el anuncio del Evangelio, mostrando que “la comunión se construye, ante todo, ‘de rodillas’, en la oración y en un compromiso continuo de conversión.” Y sobre todo, se construye con la escucha. En ese sentido, recordó el “camino exigente” que la Diócesis de Roma está recorriendo en estos años, “articulado en varios niveles de escucha”: “Hacia el mundo circundante, para acoger sus desafíos, y dentro de las comunidades, para comprender las necesidades y promover sabias y proféticas iniciativas de evangelización y caridad.”
Signo de todo esto, afirma el Papa, es “el gran trabajo” con el que toda la diócesis se está esforzando para el Jubileo, en la acogida y el cuidado de los peregrinos y en innumerables otras iniciativas. “Gracias a tantos esfuerzos, la ciudad aparece a quienes llegan, a veces desde muy lejos, como una gran casa abierta y acogedora, y sobre todo como un hogar de fe”, dijo el Obispo de Roma.
Roma busca la esperanza
El acto final fue el saludo desde la Logia central de la Basílica. “queridos hermanos y hermanas, comunidad de Roma, me alegra mucho estar aquí con ustedes esta tarde en este acto litúrgico. Hemos celebrado la entronización como su nuevo Obispo de Roma. ¡Gracias a todos!”
“Vivir nuestra fe, especialmente durante este año del Jubileo, buscando la esperanza, pero también siendo nosotros mismos testimonio que ofrece esperanza al mundo. Un mundo que sufre mucho, mucho dolor por las guerras, la violencia, la pobreza. Pero a nosotros, los cristianos, el Señor nos pide ser siempre ese testimonio vivo. Vivir nuestra fe, sentir que en nuestro corazón está presente Jesucristo y saber que Él nos acompaña siempre en nuestro camino.”
“Gracias a ustedes por caminar juntos”, añade el Papa: “Caminemos todos juntos, cuenten siempre conmigo que con ustedes soy cristiano y para ustedes obispo.”
Foto: Vatican Media


