Testimonio

«Jesús es digno … Y es digno entregarle la vida».

Vamos a conocer el testimonio de Olga, miembro del Grupo de Oración Online Shalom.

comshalom

Mi nombre es Olga y soy de Letonia.  Quiero compartir mi testimonio de vivencia en la Comunidad de Vida Shalom en la misión de Budapest durante una semana.

Tuve conocimiento de Shalom en los días de la Jornada Mundial de la Juventud en Panamá. Uno de mis objetivos era encontrarme con comunidades con carisma de evangelización, estaba interesada en conocer lo que estaba sucediendo en la iglesia en este campo a nivel global – y como sentía que este campo era parte de mi llamada sentí que precisaba encontrarme con personas con esta vocación. De este modo me encontré a los misioneros de la Comunidad Shalom. Uno por uno comencé a conocer a la comunidad, incluso después de regresar a Letonia. Comencé a participar del grupo de oración online «Alive in Christ» y a tener acompañamiento espiritual con la misionera de Shalom, Bárbara. Creo que el mejor conocimiento proviene de la experiencia y Bárbara me sugirió la idea de que sería  muy bueno tener mi propia «experiencia Shalom» – ir a la misión Shalom en Budapest y vivir allí durante una semana o dos.

Mi primer plan era llegar en junio de 2020, pero cuando llegó la crisis del Covid 19, el plan fue cancelado. Finalmente pensé que con la situación actual del mundo en torno a esta crisis el plan no era realista y casi desistí de la idea. Esto hasta que Cecilia (misionera de la misión Shalom de Budapest) me preguntó qué había decidido finalmente. Esa noche no pude dormir, sentí al Espíritu Santo convenciéndome para ir. Entonces con apenas dos semanas de tiempo para mi vuelo compré mi billete.

Cuando llegué sentí una verdadera acogida. He estado con la Comunidad apenas una semana, pero durante este tiempo sentí que Dios me daba sus gracias abundantemente. 

Uno de los momentos importantes fue el reconocimiento de que Jesús es digno… Ninguna cosa, ningún hombre puede ser comparado con Jesús. Y es digno entregarle la vida. Él sabe lo mejor y quiere para tí las mejores cosas, y apenas entregándose a Él, tú puedes experimentar su vida en toda su plenitud. Yo tenía este entendimiento antes. Pero después de conversar con los misioneros (les pregunté cómo y porqué ellos se hicieron misioneros) llegué a este reconocimiento de nuevo. Después de este compartir por la noche sentí que Dios me estaba preguntando si estoy lista para abandonar mis planes, mis entendimientos de cómo mi vida debería ser y si estoy lista para renunciar a cosas que consideraba como presentes suyos y mi respuesta fue clara: “¡Sí!” y una gran paz del abandono en Él vino a mi corazón, incluso sin saber su plan exacto para mí vida. Algún tiempo después, en una adoración que viví aquí, el que conducía la adoración dijo proféticamente durante la oración: “Tú puedes confiar en Jesús, pues Él es el Buen Pastor y está guiando tus pasos”. Estas palabras son la clave para mi en este camino de confianza en Él. 

En otro momento fui tocada verdaderamente por el amor de Dios, lo experimenté a través de las personas de la Comunidad y la importancia de esto en una misión. Jesús dijo a sus discípulos: “En esto conocerán todos que sois discípulos míos: si os amáis unos a otros” (Jn 13, 35). Jesús no dijo que los demás reconocerían en ellos que son sus discípulos por el servicio, por la oración o por los dones del Espíritu Santo, sino por el amor que se tenían unos a otros. Esto me parece una especie de misterio, siento que necesito descubrirlo cada vez más en mi vida. Pues, no hay mejor testimonio para este mundo quebrantado, que el amor de Dios que nos ha sido dado para compartir con los demás.

La última cosa que quiero compartir en mi testimonio, son los momentos en los que hemos estado compartiendo a Jesús, evangelizando a la gente en las calles de Budapest. A veces he sentido que no sería posible que las personas pudiesen ser tocadas por el testimonio, porque para mí parecían demasiado distantes, demasiado jóvenes etc., pero la experiencia me mostró que las personas de aquí tenían hambre de Dios. Concretamente los jóvenes están buscando y están abiertos a la realidad del evangelio. 

Fui especialmente tocada cuando estaba compartiendo mi testimonio de cómo me convertí en cristiana con dos jóvenes. Al principio dudaba de si tenía que compartir con ellas cómo me hice cristiana, pero cuando una de ellas me reveló que era budista, sentí que necesitaba hacerlo, porque antes yo estaba relacionada con las tradiciones orientales. Durante el testimonio, pude ver cómo le crecía el interés en sus ojos y cómo se estaban abriendo. Eso fue realmente hermoso.

Rendirse, comunidad, compartir –  estos y muchos otros momentos permanecerán en mi corazón.

¡Shalom!

Olga


Comentarios

Aviso: Los comentarios son de responsabilidad de los autores y no representan la opinión de la Comunidad Shalom. Está prohibido dejar comentarios que violen la la ley, la moral y las buenas costumbres o violan los derechos de los demás. Los editores pueden retirar sin previo aviso los comentarios que no cumplen los criterios establecidos en este aviso o que estén fuera del tema.

O seu endereço de e-mail não será publicado. Campos obrigatórios são marcados com *.

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.