Shalom

Miembros de la Comunidad Shalom usan la creatividad para encontrarse y rezar online

Los encuentros de oración online refuerzan la presencia de la esperanza en cada casa.

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En las actuales condiciones, los jóvenes usan la creatividad para encontrarse y rezar en internet. Visto que la rutina de la Iglesia en muchos países cambió por causa de la epidemia del coronavirus, misas, encuentros pastorales, ministerios y grupos de oración fueron cancelados para evitar la aglomeración de personas. Estando así las cosas, para ayudar a los fieles a vivir el período de cuarentena, comunidades, sacerdotes e incluso laicos comenzaron a utilizar internet con la misión de evangelizar y mantener la vida fraterna entre los miembros de sus respectivas comunidades. Así fue como miembros de la Comunidad Católica Shalom entraron en esa dinámica, y ya esta semana el desafío del aislamiento fue superado por video-llamadas y transmisiones online.

 

Creatividad para mantener la fraternidad

Los encuentros de oración online refuerzan la presencia de la esperanza en cada casa, como es el caso de Letícia Gabriele, quien vive en Fortaleza (CE). “En este tempo, en el que estamos viviendo tantas cosas difíciles, participar del apostolado, incluso por vídeo y rezar unidos usando las redes sociales, trae una esperanza, refuerza la confianza de que realmente todo va salir bien; que sólo queda entregarse a las manos de Dios. Él lo realizará”. Ella se reunió con otros miembros de su apostolado miércoles 18/03/2020.

“¡Es increíble tener la oportunidad de estar en comunión incluso si estamos lejos los unos de los otros! Creo que esta cuaresma[que estamos actualmente viviendo] es exactamente aquello que Jesús vivió en esos 40 días que pasó en el desierto; un período de solitud, de dificultades y dolores. [Salvaguardando las diferencias] Nosotros fuimos agraciados porque podemos reunirnos a través de internet, y así cruzar juntos el desierto, preparándonos en comunión a vivir los nuevos tiempos que vendrán. Rezamos juntos el rosario todos los días y eso me trae mucha paz y esperanza en que los próximos días serán mejores, porque Dios se preocupa del mundo entero. La oración diaria nos hace volver a nosotros mismos, nos encamina en la búsqueda y en el encontrar a Dios. Dios oye la voz de sus hijos; es maravilloso poder clamarlo y agradecerle inclusive estando [físicamente] tan lejos los unos de los otros”, nos cuenta Aline, joven de uno de los grupos de oración de la misión de Roma. 

El joven Pedro Ítalo también vive una experiencia similar. “Fue extraño al inicio, mas con el pasar del tempo, y con paciencia, todo fue encajando hasta que se [naturalizó e] hizo parte de la forma de rezar, de interactuar con el responsable del grupo. Ello prueba cuanto la tecnología es útil para aquellos fines, así como nos dice que ¡Dios no nos desampara! ¡ [Hasta ahora] es una experiencia genial”.

 

Traducción: Manuel Quezada


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