Una gran multitud de peregrinos llegados de todo el mundo se han congregado en la tarde del sábado, 2 de agosto, en el campus de Tor Vergata para participar en una vigilia histórica que ha supuesto el primer gran encuentro de la juventud de todo el mundo con el Papa León XIV, después de que su antecesor, el Papa Francisco, anunciase la celebración del Jubileo de la Juventud en Roma en la jornada final de la Jornada Mundial de Lisboa en 2023.
Desde las primeras horas de la jornada llegaban los primeros peregrinos que han ido inundando el histórico recinto de Tor Vergata, entre los que se encontraban también los peregrinos de la Comunidad Shalom. A la espera del encuentro con el Papa, a partir de las 15 horas han comenzado las actuaciones de diferentes grupos musicales entre los que se encontraban Missionário Shalom.
Después de una tarde llena de música y alegría, el Santo Padre llegó al recinto en helicóptero saludando después a los jóvenes haciendo un recorrido en papamóvil que ha culminado a pocos metros del palco principal al que León XIV ha subido portando la cruz peregrina del Jubileo seguido por un grupo con decenas de jóvenes y voluntarios.
“La amistad transforma el mundo, es el camino a la paz”
Tres jóvenes han tenido la oportunidad de preguntar a León XIV en español, italiano en inglés sobre diferentes inquietudes que existen en los corazones de los jóvenes del siglo XXI: amistad, la valentía necesaria para tomar decisiones radicales y la búsqueda del bien.
Sobre la amistad, el Santo Padre hizo referencia a dos grandes santos: San Agustín y Pier Giorgio Frassati.
“Hace siglos, san Agustín captó el profundo deseo de nuestro corazón, aun sin conocer el desarrollo tecnológico de hoy. También él pasó por una juventud tempestuosa; pero no se conformó. En palabras suyas: “Ninguna amistad es fiel sino en Cristo. Y sólo en Él puede ser feliz y eterna”. También el Papa ha citado al beato Pier Giorgio Frassati, “vivir sin fe, sin un patrimonio que defender, sin sostener una lucha por la Verdad no es vivir, sino ir tirando”. Cuando nuestras relaciones reflejan este intenso vínculo con Jesús, ciertamente se vuelven sinceras, generosas y verdaderas”.
“La decisión que debemos tomar no es por algo, es por alguien”
Asimismo, sobre la toma de decisiones destacó: “Queridos jóvenes para ser libres, es necesario partir de un fundamento estable, de la roca que sostiene nuestros pasos. Esta roca es un amor que nos precede, nos sorprende y nos supera infinitamente: el amor de Dios. Por eso, ante Él la decisión es un juicio que no nos quita ningún bien, sino que siempre nos lleva a lo mejor”.
Por último, el Romano Pontífice culminó: “En respuesta a sus preguntas, me gustaría invitar a cada uno de ustedes, queridos jóvenes, a decirle al Señor: “Gracias, Jesús, por llamarme. Mi deseo es seguir siendo uno de tus amigos. Concédeme, Señor, que aquellos que me encuentren puedan encontrarte a ti, incluso a través de mis limitaciones y debilidades”.
Unidos en adoración e intercesión por el mundo
El momento de preguntas estuvo seguido por la proclamación de la palabra con el Evangelio de los discípulos de Emaús seguido de un emotivo momento de adoración en el que el Santo Padre hizo referencia a varios jóvenes fallecidos recientemente enfermos por lo que interceder.
La música siguió teniendo un papel muy destacado durante la adoración con el protagonismo del coro dirigido por el sacerdote italiano y reconocido músico D. Marco Frisina.
Finalizada la adoración el Santo Padre invitó a todos los presentes a descansar para reencontrarse de nuevo en la Misa de envío que tendrá lugar el domingo, 3 de agosto, como punto culmen de este inolvidable Jubileo de la Juventud 2025.
Antes de volver al Vaticano, León XIV hizo un gesto de veneración y despedida ante el icono de la Salus Populus Romani que se encontraba en un lugar central del palco principal.





