Shalom

Santa Teresa en la Vocación Shalom

Entrevista con Emmir Nogueira sobre la influencia y el papel de Santa Teresa de Ávila en la Vocación Shalom.

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Emmir, nos gustaría que comentase la influencia de Santa Teresa de Ávila en la vocación Shalom.

Comenzaré con un poquito de historia y después presentaré la influencia de una forma más didáctica.

Santa Teresa entró en la vocación Shalom a través de Don Aloísio. Don Aloísio Lorscheider era franciscano pero era doctor en espiritualidad, por lo que conocía muy bien a Santa Teresa. Recuerdo bien el día que Moysés y algunos chicos del Cearense fueron a hablar con él. Recuerdo que corrí al teléfono (y en aquella época era el teléfono fijo) y le pedí que conversara con Don Aloísio sobre la espiritualidad de Santa Teresa.

La comunidad Shalom no existía en aquella época pero Moysés ya quería hacer un camino muy serio de oración con esos chicos del Cearense. Yo, por otro lado, quería pedir al obispo que nos diese una luz sobre la espiritualidad de una Comunidad que estaba viendo que iba a nacer de una manera u otra. En esa época, yo estaba leyendo “Camino de Perfección” de Santa Teresa y lo encontraba difícil, muy exigente, muy profundo. Recuerdo que leí hasta el capítulo 4, comencé nuevamente, y de nuevo llegué al capítulo 4; no conseguía pasar de ahí porque trataba de la humildad y yo no conseguía vivirla y entonces dejaba de leer y me quedaba en la esperanza de conseguir vivir aquello algún día.

Sé que cuando Moysés le preguntó, él dijo: “Lean Santa Teresa de Jesús”. Cuando Moysés volvió con esa noticia de leer a Santa Teresa de Jesús yo le dije: “Este obispo está loco, es muy difícil, muy profundo y exigente. ¿Cómo quiere que lo leamos?”. Pero fue entonces cuando pasé del capítulo 4, acabé de leer el libro y recuerdo que en esa época le di a Moysés una obra poco conocida en Fortaleza: “Obras Completas de Santa Teresa”. Históricamente fue así que comenzó la influencia de Santa Teresa.

Puesto que comenzamos a leer los libros de Santa Teresa, fue ese el camino de oración que conocimos desde el inicio. Por otro lado, como Dios hace bien todas las cosas, mi director espiritual era un jesuita; pero yo bromeaba con él diciéndole que era un carmelita disfrazado porque siempre que enseñaba a orar a las personas tomaba de referencia a Santa Teresa.

Dios providenció un camino bien didáctico, que era el camino que el Padre Felipe propuso con Santa Teresa y que permitía que leer a Santa Teresa fuese más accesible. Y por otro lado, un camino enviado por el obispo en el sentido de que leyésemos las obras de Santa Teresa.

Cuando comenzamos la Comunidad no había nada; ni noviciado ni discipulado, ni vocacional, pues nadie sabía lo que era una comunidad. Lo que se leía y lo que se hablaba sobre la oración provenía especialmente de Santa Teresa.

Después de la fundación, ya cuando Don Adélio nos llamó para ir a Quixada, fue donde Moysés fue fuertemente influenciado por “Las Fundaciones”, pero la primera gran influencia en nuestra vida fue realmente Santa Teresa y el camino de oración que ella propone en el “Libro de la Vida” y en el libro “Camino de Perfección”. Tras esto, en la medida en que caminábamos en la oración, fuimos descubriendo “Castillo interior” y fuimos entendiéndolo, pues nosotros mismos ya habíamos pasado por aquellas primeras experiencias. Así pues, la influencia fundamental de Santa Teresa es la oración como resultado del Amor Esponsal, y la oración como alimentadora del Amor Esponsal. Es lo que Moysés ha dicho hasta hoy; “La oración genera el Amor Esponsal y la oración alimenta el Amor Esponsal” y es lo que Santa Teresa dice:

“La oración es el lenguaje de las almas esposas, el camino de las almas esposas, la relación de las almas esposas con Dios”.

La conversación entre las almas esposas y Dios, que es el mejor amigo, es siempre la oración, pues no hay otra forma de relacionarse con Dios a no ser la oración en la que se crea esa amistad, que te conduce al hermano; y ese es exactamente el ciclo del Amor Esponsal. Dios me cautiva el corazón y yo desarrollo por medio de la oración una gran amistad con Él. En esa amistad Dios alimenta mi amor esponsal y se relaciona conmigo como Esposo, remitiéndome inmediatamente a mi hermano para que yo, viviendo ese Amor Esponsal y testimoniándolo, pueda llevar a mi hermano hacia Él.

La oración y evangelización en Santa Teresa son una consecuencia de la otra y eso también ha influenciado nuestra Contemplación, Unidad y Evangelización. Creo que hasta hoy Moysés no tiene conciencia de eso, pero el camino de Santa Teresa descrito especialmente en “Castillo interior” trata mucho sobre esto: conversión, vida de amistad con Dios, Amor Esponsal y Apostolado. Las siete moradas del Castillo tienen esta secuencia: encuentro con Dios y conversión; tras esto uno intenta, intenta, intenta y finalmente consigue establecer la amistad esponsal con Dios. En seguida el apostolado y el ímpetu misionero, que es la parresía, el anhelo misionero que Santa Teresa vivió de acuerdo con su época, fundando más casas de lo que hasta el propio San Ignacio fundó en la época, para que el mundo fuese evangelizado, para que la iglesia fuese asistida.

Sabemos que Teresa también tiene una gran influencia en nuestra formación, pero queríamos que compartiese un poco sobre la influencia de Santa Teresa en la formación de Shalom.

Para entender bien eso tenemos que recordar cómo era el mundo en los años 1981 y 1982. La formación de la Comunidad en realidad no comenzó en el 82, eso es una cosa que solemos olvidar. La formación comenzó tal vez en el 80 o 81, no lo sé exactamente debido al hecho de que Moysés ya aplicaba lo que hoy llamaríamos como “formación “o “camino de paz” al grupo de oración de Cearense. También en esa época trabajábamos con los jóvenes fuera del Cearense, pues tras el grupo de oración había un camino de formación que fue lo que dio inicio al camino de paz de los años posteriores.

Pero entendamos primero cómo era la Iglesia en el año 82. El trabajo con los jóvenes estaba limitado a una pastoral de juventud poco interesante, digamos así: las charlas eran del tipo: “quién es Jesús, la vida en familia, las relaciones, etc”, charlas que seguían un guion y en las cuales los conferenciantes no siempre eran personas de profunda oración. Nosotros buscábamos algo que fuera profundo para los jóvenes y en esa época, dentro de la Parroquia, existían sólo esas pastorales con esos encuentros que eran buenos y que incluso muchos de nosotros proveníamos de ahí, pero estos encuentros no hacían que la persona se comprometiera en la vida de oración y en la vida de apostolado, de parresia, de anuncio.

Por otro lado, en la Renovación no se admitía que los jóvenes fueran llamados a la oración profunda ni a los dones del Espíritu Santo. Para hacer un Seminario de Vida era necesario en algunas parroquias pasar por un año de catequesis para después realizar el seminario. Claro que con un año de catequesis, de los 100 que empezaban terminaban 30. En este contexto Santa Teresa se nos presentó con una respuesta de osadía y aquí entra también la influencia de San Francisco.

Santa Teresa cuando comenzó a rezar era joven. Era más o menos así: “Inténtelo que los jóvenes van a entenderlo. El joven sí que puede y sabe rezar. Quien enseña a rezar es el Espíritu Santo, no es mi mente ni mi capacidad intelectual ni mi conocimiento catequético”. Eso fue algo muy importante, porque era  contrario a lo que las personas estaban pensando en la época. En la época, las personas tenían que estar bien formadas intelectualmente para poder corresponder pastoralmente. Nosotros pensábamos lo contrario. Y Santa Teresa nos confirmó lo mismo. Ella vivía en el Carmelo y aunque buscase confesores instruidos, la propia vida del Carmelo era una vida sobretodo de oración, y quien enseñaba la catequesis era Dios. Quien enseñaba la vida de oración era Dios, la oración era la fuente de todo.

En nuestra formación, incluso antes de Shalom, la oración era la base de todo.Cuando Moysés hizo escribió “Amor Esponsal“ dijoque el centro de nuestra vocación era el Amor Esponsal por lo que aquello que venía de esos jóvenes que rezaban bien, e incluso bastante mejor que algunos adultos formados intelectualmente, todo aquello encontró un espacio. Es parte de la identidad de la vocación Shalom. Reconoces que alguien tiene vocación si aquella persona vive o busca vivir, porque el Amor Esponsal es para vivir, vives o buscas vivir el Amor Esponsal con Nuestro Señor Jesucristo a través de la oración. El eje de la vocación es el Amor Esponsal; quien busca el Amor Esponsal y quien busca la oración, ese tiene la vocación. No sé si se ha entendido lo que acabo de explicar. La base de todo no es la intelectualidad sino la amistad con Jesús.

Moysés habla mucho de ser contemplativos en la acción. En la medida en que usted iba hablando me iba acordando del “Libro de las Fundaciones” de Santa Teresa de Ávila; no sé si podríamos también, que tal vez no fue pensado en el inicio, pero vemos claramente cuando Teresa habla de las Fundaciones, en que iba, pasaba muchos días hasta que fundaba un nuevo monasterio. Oir a Moysés hablar de ser contemplativos en la acción me hace identificar mucho con esa vida de Santa Teresa de Ávila, que en las últimas moradas iba evangelizando, y también lo que Moysés habla sobre la vocación.

Sin ninguna duda. Es exactamente lo que usted dice. Aunque Moysés sólo haya leído el Libro de las Fundaciones y también todos nosotros un poco después, es precisamente lo que acabo de decir, la oración te enseña todo y contiene todo. El Amor Esponsal que impulsó a Santa Teresa a las fundaciones es el mismo Amor Esponsal que nos impulsó a esto.

La contemplación en la acción, en aquella época de la Teología de la Liberación brava, muy brava en Fortaleza, era un binomio en el cual uno excluía al otro. Así pues, las personas no entendían que para actuar en el nombre de Jesús o para actuar con el poder de la gracia, necesitabas rezar antes.

Ese pensar de Teresa, esas afirmaciones de la sexta y séptima moradas y el hecho de que Teresa expandió su obra de una manera fantástica, seguramente tuvieron influencia también, pero todo vino por la oración. Nadie dijo así: “Vamos a hacer ahora como Santa Teresa de Ávila hizo”, ¿entiendes? Pero la contemplación y la acción eran la respuesta de Dios, a través de nuestra vocación, para la iglesia que en aquel tiempo no valorizaba tanto la oración como la fuerza que impulsa la vida apostólica y la vida misionera.

Nosotros somos respuestas de Dios en la contemplación y acción porque en nuestra vocación la contemplación de hecho es contemplación. La acción nace de la contemplación. No hay una dicotomía, como las personas creían que había en aquella época histórica.

 


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