La Misión de la Comunidad Católica Shalom en Bogotá se ha unido a la movilización solidaria que atraviesa Colombia después del fuerte terremoto ocurrido el lunes 10 de agosto. Desde los primeros días después de la emergencia, miembros de la Comunidad, de la Obra Shalom y amigos de la misión comenzaron a reunir donaciones destinadas a las familias que más necesitan ayuda.
El terremoto, de magnitud 7,4 y con epicentro en San José del Palmar, departamento del Chocó, fue el evento sísmico de mayor magnitud registrado en Colombia durante el siglo XXI, según el Servicio Geológico Colombiano. El movimiento fue sentido en buena parte del país y posteriormente se registraron numerosas réplicas.
A pesar de los nuevos temblores registrados en los últimos días, los miembros de la Comunidad Católica Shalom y de la Obra en Bogotá se encuentran bien. No se han reportado heridos entre los misioneros y participantes de la Obra. La comunidad continúa unida en oración y solidaridad con las personas y familias afectadas por la emergencia.
Bogotá: del susto a la solidaridad
En Bogotá, el terremoto fue sentido con intensidad. En las primeras horas, el Distrito recibió 134 reportes ciudadanos, principalmente por grietas y daños en elementos no estructurales. Después de las verificaciones realizadas por equipos técnicos en las diferentes localidades de la capital, las autoridades informaron que no se evidenciaban afectaciones estructurales de consideración. Bogotá también puso equipos de rescate a disposición de las regiones más golpeadas.
La realidad es mucho más difícil en el occidente del país. En la región del Pacífico, particularmente en Chocó y Valle del Cauca, así como en diferentes puntos del Eje Cafetero, comunidades enteras enfrentan las consecuencias del terremoto. Miles de víctimas necesitan asistencia, mientras numerosas familias han tenido que dejar sus casas y continúan dependiendo de la movilización de organismos de emergencia y de iniciativas solidarias de todo el país.
Es ante esta realidad que la Misión Shalom en Bogotá decidió sumar esfuerzos.
Donaciones serán encaminadas a través de UNIAGRARIA
Las donaciones reunidas por la Misión Shalom serán encaminadas a través de la Fundación Universitaria Agraria de Colombia (UNIAGRARIA), institución de educación superior que habilitó su sede de Bogotá como centro de acopio para las víctimas del terremoto.
UNIAGRARIA realiza esta iniciativa en alianza con la Cruz Roja Colombiana y recibe ayudas destinadas a las comunidades afectadas, entre ellas kits de higiene personal, elementos para abrigo y hábitat y suministros para animales afectados por la emergencia. Su sede principal se encuentra en Calle 170 # 54A-10, Villa del Prado, Bogotá.
La proximidad entre UNIAGRARIA y el Centro de Evangelización de la Comunidad facilita también esta corriente de solidaridad. La Misión Shalom Bogotá continúa recibiendo donaciones, en: Calle 171 # 56-21, Villa del Prado, Suba, Bogotá D.C. Quienes deseen colaborar pueden llevar sus donaciones al Centro de Evangelización para que sean organizadas y posteriormente encaminadas a la red de ayuda.
Una caridad que tiene rostros
La campaña ya comienza a encontrar respuesta entre miembros de la Obra y personas cercanas a la Comunidad. Cada paquete recibido, desde elementos de higiene hasta artículos de primera necesidad, es también expresión de una Iglesia que quiere hacerse cercana a quienes atraviesan momentos de sufrimiento.
Para los misioneros, esta movilización no se limita a reunir objetos. Junto con la ayuda material, permanece la oración por las víctimas, sus familias, los socorristas y todos aquellos que trabajan en las regiones afectadas.
“Con el corazón se cree”
La iniciativa adquiere también un significado especial para la Iglesia local. En 2026, la Arquidiócesis de Bogotá vive el primer año del Trienio 2026-2028, “Tiempo para cultivar la fe”. Para este año, la Iglesia arquidiocesana propone como camino nutrir la fe mediante el encuentro con la Palabra de Dios, bajo el texto iluminador de Romanos 10,10: “Con el corazón se cree”.
Una fe cultivada en el corazón está llamada también a hacerse visible en la vida. Ante el hermano herido, la oración, la generosidad y la disposición para servir se convierten en signos concretos del Evangelio.
Este espíritu encuentra eco también en las palabras del Papa León XIV. Al referirse recientemente a otra población golpeada por un terremoto, el Santo Padre pidió que “no falte la solidaridad de la comunidad internacional”, asegurando también su oración por las víctimas, sus familias y quienes participan en las labores de socorro.
En Bogotá, la Comunidad Shalom quiere vivir esta misma llamada desde la sencillez de cada gesto. Una botella de agua, un paquete de pañales, productos de higiene o cualquier ayuda necesaria pueden convertirse en expresión concreta de cercanía hacia aquellos que, a cientos de kilómetros de la capital, intentan reconstruir su vida después del terremoto.
Mientras Colombia sigue enfrentando las consecuencias de la emergencia, la Misión Shalom Bogotá permanece en oración y continúa recibiendo donaciones, confiando en que la solidaridad puede llevar consuelo y esperanza a quienes hoy más lo necesitan.
Por Eduardo Gomes Muniz Macêdo