Shalom

Sólo el amor puede transformar

21 personas, entre jóvenes y adultos, se reunieron del 01 al 12 de febrero de este año en Bogotá, capital Colombiana, para otra expedición misionera dentro del Programa de Voluntariado de la Comunidad Shalom.

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“Sólo el amor puede transformar las cosas… Ustedes, los jóvenes, no son el futuro, pero sí el ahora de Dios” nos dijo el Papa Francisco durante la Jornada Mundial de la Juventud del 2019 en Panamá. Movidos por este amor que proviene de Dios y deseosos de responder al envío misionero recibido en la JMJ, 21 personas, entre jóvenes y adultos, se reunieron del 01 al 12 de febrero de este año en Bogotá, capital Colombiana, para otra expedición misionera dentro del Programa de Voluntariado de la Comunidad Shalom.

Tal programa anima personas que tienen en su corazón el deseo de servir a los demás, especialmente los más pobres. Ya se desarrolló en Madagascar, Cabo Verde, en la isla amazónica de Chaves y ahora tuvo su última edición en Colombia. Participaron en la expedición personas de diversos lugares de Brasil y Uruguay; entre ellos misioneros de la comunidad de Vida, Alianza, jóvenes de la obra Shalom y personas que no frecuentan nuestros grupos pero que deseaban unirse en este servicio a los más necesitados física y espiritualmente. Además de estos, los jóvenes y las familias que ya forman parte de la obra de difusión Shalom que existe en Bogotá ayudaron a organizando y participando en las actividades propuestas en estos días.

 

Actividades de expedición

La programación de la expedición fue muy rica e intensa. Los participantes tuvieron momentos de contacto con la cultura local, como la “Noche Colombiana”, momento de oración y fraternización en el que los voluntarios fueron acogidos, recibiendo la bienvenida y probando su gastronomía e interactuando con danzas y música típicas del país.

Durante los primeros días también hubo momentos para conocer los encantos de la ciudad de Bogotá, una gran metrópoli de unos 10 millones de habitantes, llena de bellos lugares como el Cerro Monserrat en el que se encuentra el Santuario de la Virgen María que lleva el mismo nombre del monte, el que ofrece una hermosa vista de toda la ciudad. También está la Catedral y las hermosas iglesias de época colonial, ubicadas en el barrio de la Candelaria.

Pero todo esto aún no era lo principal. La expedición ofreció momentos fuertes de servicio con los más pobres, instantes en los que los voluntarios experimentaron el ‘abandonarse a sí mismo’ para poder tocar el dolor del otro, con respeto y amor, una verdadera experiencia que transforma sí las vidas de los que son ayudados, pero llega mucho más de cerca a los que ayudan.

 

Visitas a personas sin hogar y enfermos

Como algunos ejemplos de tales momentos preciosos podemos citar la visita a los habitantes de la calle del vecindario del Bronx, cuando los participantes ofrecieron comidas como el desayuno y luego el almuerzo, mirando a los ojos de cada “Miserito”, como así eran llamadas las personas que estan en aquella condición de indigencia. Esta fue una de las tantas ocasiones en las que pudieron tocar el dolor de la humanidad, ver como esa tomó un rostro; conociendo las historias de vida de esos hermanos, de los que muchos de ellos estuvieron en el mundo de las drogas o el crimen, pero que recibiendo el anuncio pudimos comunicarles que son amados por Dios y sujetos de su misericordia.

Otra acción fue la visita al hospital Cancerológico de la ciudad, cuando, pasando de habitación en habitación, también era posible hablar con los pacientes, ofreciendo una palabra de consuelo a aquellos que sufrían del dolor de la enfermedad, mas no sólo a ellos sino también a los familiares con los que juntos cargan esta cruz.

Además, los voluntarios de la expedición pudieron conocer el trabajo que realiza la iglesia con niños necesitados en el barrio del ‘Paraíso’, una región muy pobre en la que es posible encontrar muchos “olvidados” en las afueras de esa inmensa ciudad. Visitaron el vivero, el centro deportivo y social del barrio, interactuando con los niños y dejándose encantar por la mirada de la pureza de aquellos pequeños, que viven en un entorno pobre y hostil, pero que no les hace perder ni los sueños ni el resplandor en la mirada.

“Vuelve a empezar”

En su clausura, la expedición celebró el retiro “Vuelve a Empezar”, (Recomenzar) un Seminario de Vida en el Espíritu Santo que fue un gran regalo para todos, pueblo y voluntarios, momentos en los que  ayudantes y ayudados vieron como el pan material y solidaridad humana se concretizavan en la vivencia de una experiencia real con el amor de Dios, que todo puede sanar y todo transformar. Participaron del retiro decenas de Colombianos, jóvenes, adultos, familias… Personas que vinieron con sed de Dios y viendo sus vidas transformar, participaron de la acción del Espíritu Santo.

El retiro fue celebrado en la parroquia de San Jerónimo Emiliani y la Misa de clausura fue presidida por el Obispo auxiliar de Bogotá, Don Luis Manuel Ali, quien así como el Papa en la JMJ, envió a todos a continuar el servicio de los más necesitados, de forma que no sea solamente por esos días, sino que nuestra vida, la mía, la tuya, se convierta en una continua expedición misionera, que llevándonos a salir de sí mismo, nos haga para estar más atentos al sufrimiento de los demás.

 

Daniel Chagas

Traducción: Marjori Small


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