
Llegue a Shalom sin haberlo deseado ni planificado, sin embargo es lejos lo mejor que me ha pasado. Es aquí donde por primera vez en toda mi vida me he sentido realmente amada, es aquí donde encontré la verdadera felicidad, es aquí donde encontré mi lugar en el mundo, es aquí donde me siento en casa, es aquí donde quiero estar.
Antes creía que sabía lo que era el amor, hoy realmente experimento ese sentimiento en mi vida. Antes pensaba que con los servicios pastorales que prestaba era suficiente, hoy deseo servirle más y más. Antes sabia que Dios me ama, hoy siento profundamente ese amor en mí. Antes decía “yo amo al Señor”, hoy me siento absolutamente enamorada de Él. Antes creía que era feliz, hoy realmente lo soy.