Para Alexandre Santos, José Marques y Carlos Ribeiro hoy ha sido un día que nunca olvidarán. Viajando a Roma desde Fortaleza han tenido la oportunidad de participar en la IX Jornada Mundial de los Pobres compartiendo almuerzo con el Santo Padre junto a más de mil personas en situación de necesidad y también voluntarios que hoy han sido “invitados de honor” en el aula Pablo VI del Vaticano.
Vidas transformadas, amigos de Shalom
La Jornada Mundial de los Pobres fue instituida por el Papa Francisco en el año 2016. En esta edición un grupo de peregrinos llegados desde Fortaleza y Salvador de Bahía han representado a la Comunidad Católica Shalom en este Jubileo de los más necesitados y vulnerables que se está celebrando en Roma del 14 al 16 de agosto.
Para Alexandre Peres, sin la Comunidad Shalom no podría haber llegado hasta Roma: “Yo vivía en la calle, viciado en las drogas durante 13 años, fui rescatado por Shalom. Había perdido totalmente la fe en mí mismo. Estar en Roma es un sueño hecho realidad, algo que hubiera sido impensable para mí”.
“El almuerzo con el Papa ha sido maravilloso, solo quién ha participado y ha estado en el aula Pablo IV puede haber experimentado la paz, la santidad, la gracia de estar cerca del Santo Padre”, asegura Alexandre.
Por su parte, para José Marqués, la emoción es imposible de contener: “Me siento escogido para haber vivido ese momento con el Papa. Estoy muy emocionado, aún no consigo despertar de este sueño. Yo tenía adicción a las drogas y al alcohol, estaba perdido en el mundo y en las calles. Agradezco mucho a la Comunidad Shalom y a la Hermana Dulce de los Pobres que es mi intercesora y me ha traído hasta aquí.
“Por gracia de Dios estoy aquí realizando un sueño, el sueño de todo católico que es estar en el Vaticano y aún más, almorzar con el Papa. Hace un año yo estaba en la calle, viví 8 meses por las calles, hasta que conocí la Comunidad Shalom y desde entonces comencé un proceso de recuperación de mi dignidad, de mi familia. Si dejamos a Dios actuar en nuestra vida todo tiene solución, Él lo puede todo, y no deja nada por la mitad”, asegura Carlos Ribeiro.
Un “banquete” inolvidable
A su llegada, el Papa León XIV ha sido recibido entre aplausos por los más de mil comensales congregados en el aula Pablo IV que lo han recibido con alegría y emoción experimentando su cercanía y paternidad.
“Muchas felicitaciones a todos ustedes: los sacerdotes, las religiosas y los laicos voluntarios que trabajan en todo el mundo ayudando a tantas personas pobres y a quienes viven diversas necesidades. Estamos realmente, profundamente llenos de este espíritu de acción de gracias en este día” ha dicho el Papa.
Asimismo, Su Santidad ha agradecido la providencia y generosidad de la Comunidad de San Vicente, que celebra los 400 años del nacimiento de su fundador y cuyos miembros han servido las mesas con un menú compuesto por lasaña, carne con verduras y un postre tradicional napolitano.
Por último, antes de iniciar la comida el Santo Padre ha realizado una oración y bendición de los alimentos: “Pidamos que el Señor bendiga los dones que recibiremos, que bendiga la vida de cada uno de los aquí presentes, de nuestros seres queridos, de nuestros familiares, de las personas que tanto han hecho por acompañarnos. Demos también la bendición del Señor a tantas personas que sufren a causa de la violencia y de la guerra, del hambre; y que hoy podamos celebrar esta fiesta con un espíritu de fraternidad”.
